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Quercetina

















La quercetina pertenece a un grupo de sustancias polifenólicas llamadas flavonoides (también conocidas como vitamina P).


Como el organismo no puede producirlos, los debemos obtener a través de la dieta. Los flavonoides trabajan en sinergia con la vitamina C, potenciando sus efectos.


La quercetina está presente en corteza y piel de plantas y frutos. Fuentes abundantes de quercetina son las cebollas, el vino tinto, el té verde y el hipérico. Es la sustancia que da el color azul y rojo a las plantas.


Se ha estudiado su acción como antihistamínico y antiinflamatorio y puede ser de ayuda en casos de cáncer y enfermedad cardiorespiratoria.


¿Qué actividad tiene?


La quercetina es conocida por su acción antioxidante, antiinflamatoria, antiviral, inmunomoduladora y gastroprotectora.


Los flavonoides como la quercetina son antioxidantes, ayudan a eliminar los radicales libres del organismo que pueden dañar las membranas celulares, alterar el DNA e incluso causar la muerte celular. Los antioxidantes pueden neutralizar a los radicales libres e incluso, ayudar a prevenir algunos daños, como la oxidación del colesterol LDL (colesterol “malo”), que es considerado uno de los causantes de enfermedades cardíacas.


Sin embargo, la acción más conocida de la quercetina es su función antialérgica (Journal of Allergy and Clinical Immunology). La quercetina actúa sobre las alergias por dos vías.


En primer lugar, es un poderoso antiinflamatorio, impidiendo que los pulmones, fosas nasales y ojos se hinchen.


En segundo lugar, la quercetina es un potente antihistamínico que impide la liberación de los compuestos que producen las molestias relacionadas con la alergia (picor, moqueo, ojos llorosos).


Además, estas acciones son llevadas a cabo sin los efectos secundarios de los fármacos prescritos habitualmente para las alergias como nerviosismo y amodorramiento.


Una reacción alérgica comienza cuando un estímulo, al que se llama alérgeno, se une a una inmunoglobulina creada por nuestro sistema inmunitario llamada IgE. Esta IgE se encuentra en un tipo de glóbulos blancos llamados mastocitos.


Los alérgenos pueden ser desde el polen estacional, hasta el pelo de los animales domésticos.


Como respuesta a los alérgenos, los mastocitos liberan histaminas que son las causantes de los molestos síntomas de las alergias.


Según el lugar donde se unan los alérgenos a las IgE de los mastocitos, allí estarán los síntomas, picor si es en la piel o rinitis alérgica si es en la nariz.

Las histaminas también pueden ser liberadas por otras células llamadas basófilos (otro tipo de glóbulos blancos).


Los mastocitos están presentes en la piel y los órganos, mientras que los basófilos se encuentran en el torrente circulatorio.


Otras sustancias liberadas son los llamados leucotrienos que causan síntomas similares a las histaminas.


La quercetina reduce la liberación de la histamina en el lugar en que se libera, al estabilizar la membrana de los mastocitos y los basófilos, consigue hacerlos menos reactivos a los alérgenos, inhibiendo la producción los enzimas inflamatorios y la formación de prostaglandinas y de leucotrienos.

Por el contrario, los fármacos antihistamínicos, inhiben la reacción alérgica al nivel de los órganos diana (inhiben los receptores de histamina), lo que significa que no previenen el inicio de la clásica reacción alérgica pero pueden inhibir o al menos reducir los efectos de la histamina.


Estudios publicados en Progressive Clinical Biology Research y Journal of Allergy and Clinical Immunology, confirman la acción dual de la quercetina para detener las alergias en el origen del problema.


La Quercetina se ha utilizado durante más de 30 años para reforzar la resistencia a las alergias alimentarias y las enfermedades respiratorias.


Sus efectos biológicos que explican principalmente por su acción antioxidante, por una sinergia específica con la Vitamina C y porque es un antiinflamatorio polivalente, al reducir la ciclo oxigenasa y la lipooxigenasa, reduciendo la producción de los principales mediadores de la inflamación: prostaglandinas y leucotrienos. Este amplio espectro de actividad lo hace recomendable en todos los estados inflamatorios.


La quercetina trabaja directamente en el tracto intestinal para reducir las reacciones a los alérgenos alimenticios.


Hay evidencias de una posible acción de la Quercetina es caso de prostatitis, reduciendo la inflamación de la próstata, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, colesterol y en prevención de cáncer.

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