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Flexibilidad metabólica

















Nuestro organismo goza de flexibilidad metabólica cuando es capaz de utilizar la fuente de energía más disponible, optimizando el consumo de cada sustrato energético ya sea glucosa, grasa o proteína, según las necesidades de cada momento.


El sedentarismo y el tipo de alimentación actual, primando la ingesta excesiva de carbohidratos, provoca que esta flexibilidad metabólica se altere y, por ejemplo, provoque resistencia a la insulina y/o a la leptina, incapacitando la activación normal de la AMPK (proteína quinasa activada por Adenosín Monofosfato).


La AMPK se considera el “interruptor metabólico” debido a su importante papel en la regulación del metabolismo energético: es la encargada de controlar cómo se produce la energía y cómo es utilizada en el organismo.

Al perderse la flexibilidad metabólica, se crea un círculo vicioso que afecta la resistencia a la insulina y su capacidad de quemar grasa, lo que hace que se almacene más.


Gracias a la activación de la ruta AMPK, mejoramos la autofagia y el funcionamiento inmunológico, una mejor funcionalidad mitocondrial, un aumento en la sensibilidad a la insulina y una mayor oxidación tanto de grasas como de glúcidos.


El ayuno intermitente, el ejercicio, una nutrición equilibrada, mantener un biorritmo adecuado, la estimulación celular (por ejemplo, frío) nos facilitan la activación de la AMPK.


La suplementación con Ubiquinol, Ácido lipoico, Resveratrol, PQQ, Jiaogulan, Zinc, Cromo, Berberina y Curcumina, ayudan a la activación de la AMPK.